Juventud Romerista
  Comentario Papal
 

Pronunciamiento a los comentarios de su santidad el Papa Benedicto XVI.


Las palabras suelen ser el espejo de nuestro interior.

Pero; ¿que pasa cuando las pronuncia una personalidad en aparente detrimento de una institución? ¿Y más aún cuando esa institución es sagrada? Tan sagrada como el Islam.

Sacadas de contexto eso esta de más decirlo; la cuestión es ¿a quién beneficia este conflicto?

Karol Wojtila trabajó de manera ardua tendiendo “un puente” entre ambas religiones, parece ilógico que hoy en unos segundos ese “puente” se venga abajo.

No podemos negar, que las reacciones del pueblo islámico parecen demasiado exageradas, (ante los ojos de todo occidental) por protestar solo por unos comentarios que se hicieron hace siglos, y que salieron a colación en el discurso de Benedicto XVI; y ahí es donde reside la manipulación…

El cristianismo de que puede hacer alarde, si también es responsable de violencia basta con mencionar las cruzadas y la inquisición; en nombre de Dios se han cometido muchas atrocidades, errores todos cometemos a diario, lo que hace la diferencia es el grado de madurez para aceptarlos y pedir excusas ante lo sucedido y aclarar la situación antes de que todo se salga de control, estos comentarios ya son más políticos que religiosos, veamos un poco de historia y citemos el Libro sagrado del Islam: El Corán con respecto a la Yihad (guerra santa).


Sura II versículos 186-187.

“Combatan en la senda de Alá contra los que les hagan la guerra. Pero no cometan injusticia atacándolos primero, pues Alá no ama a los injustos.”

“Mátenles donde quiera que los hallen y expúlsenlos de donde ellos los hayan expulsados. La tentación de la idolatría es peor que la carnicería de la guerra. No les libren combate junto al oratorio sagrado, a no ser que ellos los ataquen. Si lo hacen mátenlos, Tal es la recompensa de los infieles”.

«Combatan en la senda, en la vía de Alá,» es una expresión consagrada para decir: hagan la guerra santa por la causa de Dios. Los mandatos que encierran estos versículos son disposiciones circunstanciales; se refieren a los idolatras de la Meca. En esta época Mahoma no era todavía dueño de la Meca y su posición les prescribía estar a la defensiva. Cabe recordar que Mahoma había sido expulsado de la Meca y tuvo que esconderse en una gruta para no ser asesinado por los idolatras; entonces la orden de hacerles la guerra era para recobrar un lugar santo para su religión.

Hasta aquí los comentarios hechos por su santidad el Papa Benedicto XVI; parecen incorrectos, por inducir a la violencia pero en otros versículos del Corán se dice lo contrario:

Sura II versículo 257-258

“Nada de violencia en religión. El camino verdadero se distingue bastante del error. El que no crea en el Thagut (nombre de un ídolo) y crea en Alá habrá sido un asa sólida y libre de toda rotura. Alá lo oye y lo conoce todo”

“Alá es el patrono de los que creen, y los hará pasar de las tinieblas a la luz.”

Sin ánimo de parecer “conspiranoico” todo esta polémica solo parece beneficiar al oscuro poder que patrocina el nuevo orden mundial, a ese poder que combate el «terrorismo» donde quiera que se encuentre y en todas sus formas; ese poder que invade países con sus guerras de prevención.

Como cristianos católicos estamos en la obligación de no caer en la manipulación de la verdad, conocer otras culturas y religiones no nos llevará al infierno, pero si nos dejamos llevar por la ignorancia entonces estamos tomando un bonito atajo hacia él.

Somos el rebaño, pero debemos ser cada día más un rebaño pensante que debe exigir y ayudar a sus pastores a no perder la senda correcta. Nuestros líderes son seres humanos con limitaciones, y cuando se equivocan son los que deben mostrar más humildad y pedir disculpas. Jesús lo dijo:
«Entre ustedes no será así; al contrario, el que aspire a ser más que los demás, se hará servidor de ustedes. Y el que quiere ser el primero, debe hacerse esclavo de los demás». Mateo 20; 26-27.

Juan Pablo II se disculpo ante los judíos por el holocausto, aún cuando él no tuvo responsabilidad en esos actos; Benedicto XVI debería hacer lo mismo, aclarar y poner punto final a esta polémica que podría enfrentar a dos religiones. Trabajar ecuménicamente, con los diferentes cultos y creencias en lo que nos une y no en lo que nos separa, para al final darnos cuenta que la barrera que hace insalvable las diferencias es más orgullo que otra cosa.

Finalmente quiero cerrar con un último versículo del Corán.

Sura II versículo 265.

“Una palabra honrada, el perdón de las ofensas, vale más que una limosna que siga la pena causada a aquel que la recibe. Alá es clemente y misericordioso”.


Autor: El Caballero Errante.


 
 
   
 
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