Los Jovenes somos el futuro |
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“Somos la voz de los que no tienen voz para gritar contra tanto atropello contra los derechos humanos”.
XXVIII ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO
“Los hombres no comprenden su dignidad y no se promueven. Y viven un conformismo que verdaderamente es opio del pueblo. Esto hay mucho, hermanos. Los ricos que no piensen que ellos sólo son los culpables del pecado social. También los perezosos, también los marginados que no luchan por conocer su dignidad y trabajar por ser mejor. Todo aquél que se adormece y está tranquilo, como que otros le realicen su propio destino, están pecando también”. (Homilía 24 de julio de 1977, I-II p. 141).
Queridos Hermanos que nos acompañan:
Celebramos como ya es tradición un año más del Martirio de nuestro querido Monseñor Oscar A. Romero. La Juventud Romerista, preservando el legado heredado por él, se pronuncia:
Este año, la Organización de Estados Iberoamericanos ha declarado el 2008, “Año de la Juventud Iberoamericana: Juventud y Desarrollo”, tema a debatirse en Octubre de este año en la Cumbre de presidentes en San Salvador. En El Salvador, las dos terceras partes de la población posee menos de 30 años de edad, y representa alrededor de la cuarta parte de la población económicamente activa. Como con otros sectores vulnerables de nuestro país, el Estado Salvadoreño posee con la juventud una deuda enorme en el desarrollo de la misma, en cuanto a la oferta de oportunidades de educación, empleo digno, acceso a la salud, bienestar familiar, servicios básicos, seguridad, planes de reinserción social y prevención.
¿Cómo se puede alcanzar el desarrollo de la juventud si actualmente el acceso a la educación y desempleo en la población de 15 a 24 años es del 13 por ciento? Es necesario regresar al joven a la escuela, sólo el 12 por ciento de ese grupo poblacional alcanza el bachillerato, nivel mínimo necesario para entrar a la competencia laboral y técnica en nuestra sociedad. En el país existen casi 300 mil menores que dedican parte de su tiempo a actividades productivas y buena parte de ellos no llegan a iniciar los estudios primarios y de los que empiezan muchos los abandonan antes de concluir la enseñanza básica. Más tarde, quienes se matriculan en alguna enseñanza técnica de otro tipo desertan antes de terminar el ciclo. ¿Cómo formar una juventud de cambio, una juventud competitiva hacia el mundo? ¿Cómo inyectar el deseo de superación al servicio del país y derribar las barreras del analfabetismo educativo y técnico, del analfabetismo histórico y del analfabetismo alienante en nuestras generaciones?
Es necesario derivar parte de la inversión del Estado en el capital social, como un medio de distribución más equitativo de las riquezas del país, de tal forma que las medidas propicien el desarrollo local: aquel que nace de la iniciativa de la gente y de su contexto. Reconocemos que es necesaria la inversión internacional, pero como aliados nuestros, no como entes de los cuales debamos depender. Consideramos además, que debe existir un equilibrio entre el desarrollo educativo individual y técnico, así como de nuestro entorno, en cuanto al desarrollo integral que involucra el medio ambiente, la política, el factor social y el factor económico, de tal manera que aseguren la sustentabilidad de los recursos, para que las generaciones que nos sucedan gocen de las mismas oportunidades.
Deseamos conmemorar junto al martirio de Monseñor, las voces de jóvenes que han sido calladas a causa de un desequilibrio social generador de injusticia. No solo deseamos conmemorar las vidas violentadas por represión estatal a causa de la lucha social, sino también aquéllas vidas de jóvenes que inmersos en condiciones desiguales, siendo víctimas y victimarios, no encontraron alternativas adecuadas de desarrollo.
Denunciamos:
-Los abusos, acosos e indeferencia hacia nuestros niños y niñas de la calle, que revela el rostro sufriente de Jesucristo. Las violaciones física y morales en el seno familiar, en las instituciones y escuelas; la maternidad y paternidad prematuras producto de la falta de orientación.
-El alto costo de la vida, que impide accesar a la canasta básica, forzando a que la familia derive mayores miembros a la búsqueda de ingresos, involucrando a los niños y jóvenes de manera prematura en la labor productiva, interrumpiendo su proceso de formación educativa, y ocasionando además la búsqueda de oportunidades a través de la migración forzada hacia otros países.
-El monopolio de las actuales fuerzas políticas que brindan pocos espacios para la participación de los jóvenes, y su renuencia hacia la renovación de pensamientos, ideas y propuestas novedosas para la solución conjunta de las problemáticas de nuestro país.
-El abuso contra el medio ambiente y recursos naturales que antepone los intereses de capital privado y extranjero al mejoramiento de las condiciones de vida del salvadoreño.
-El manejo de información irresponsable de los medios de divulgación masiva y su monopolio de ideas que se muestran servilistas al sector político y económicamente dominante, desinformando, manipulando y alienando a la población.
-Y finalmente, denunciamos, al salvadoreño que siendo mayoría oprimida, no alza su voz ni lucha por su propio bienestar!...
Monseñor menciona en su homilía del 30 abril del ’78 que es necesario “que se capacite a los niños y a los jóvenes a analizar la realidad de su país. Que los prepare para ser agentes de transformaciones en vez de alienarlos con un amontonamiento de textos y de técnicas que lo hacen desconocer la realidad. Así hay muchos técnicos, muchos sabios, muchos profesionales que saben su ciencia, su profesión, pero que son como ángeles, desencarnados de la realidad en que actúa su profesión. Lo primero que debe buscar una educación, pues, es encarnar al hombre en la realidad, saberla analizar, ser críticos de su realidad. Una educación que sea educación para una participación política, democrática, consciente, ¡esto! ¡Cuanto bien haría!. Porque se están perdiendo ¡tantos valores salvadoreños!, porque la educación no los ha hecho responsables de esa participación en el bien común....”menciona Romero, con estas palabras Monseñor nos dice claramente, que no basta con instruir, o vaciar información en la cabeza de los jóvenes, es necesario, es demandante, orientar al joven a la comprensión de su realidad a través de su conocimiento, a ser crítico, y no expectante, y sobretodo a disponer sus capacidades técnicas y teóricas al servicio de los demás: al bien común, como menciona.
En su mensaje de Pascuas de Resurrección nos dice además que “la Iglesia no puede ser sorda ni muda ante el clamor de millones de hombres que gritan liberación, oprimidos de mil esclavitudes...” y agrega: “ que aquél que con esta fe puesta en el resucitado trabaje por un mundo más justo, reclame contra las injusticias del sistema actual, contra los atropellos de una autoridad abusiva, contra los desórdenes de los hombres explotando a los hombres, todo aquel que luche desde la resurrección del gran libertador, sólo ése es auténtico cristiano”.
La fiesta que celebramos este día es la fiesta de la denuncia, del triunfo del no olvido de los actos injustos de nuestra sociedad y de la constante lucha por la reivindicación de los seres humanos como hijos de Dios.
¡¡Viva Romero!!
Juventud Romerista, miembro de la Coordinación Ecuménica de la Iglesia de las y los pobres de El Salvador, CEIPES.
http//juventudromerista.es.tl
juventudromerista@yahoo.com

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