Juventud Romerista
  La Probreza
 

 

La Pobreza.


Según una definición del diccionario pobreza significa: Necesidad, estrechez, carencia de lo necesario para el sustento de la vida. * Falta, escasez.

En El Salvador, conocemos la definición no por lo que dicen los libros; sino porque el sistema capitalista neoliberal se ha encargado de hacer notar dos capas sociales: Los de arriba y entiéndase los que están en el poder, los abyectos y serviles y los de abajo, los que apenas sobreviven con dos dólares diarios, los que con suerte mantienen un empleo con sueldos que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas.

La gran mayoría de salvadoreños que pasamos penurias en lo económico por un sistema incapaz de brindar oportunidades de desarrollo justo, un sistema que es excluyente, que sigue los lineamientos de un poder oculto bajo la sombra, que devora sueños e ignora los gritos de dolor y desesperación de muchos niños que son abandonados y otros tantos que se ven obligados a trabajar desde muy temprano.

La desigual repartición de bienes en el país es la principal generadora de la delincuencia un fenómeno que el gobierno se niega a combatir con oportunidades socialmente justas y lo hace de manera errada combatiéndolo con exclusión, persecución y otras tantas tretas típicas de aquel que está en el poder, que al ser falto del coraje de aceptar sus propios errores producto de malas decisiones políticas que busquen el bienestar de la población busca a alguien a quien culpar y que mejor excusa que el joven con el agravante de ser pobre. Se les dijo a las mujeres que no iban a estar solas, y en efecto no están solas hay muchas que sufren la desigualdad y la discriminación, la falta de empleo y oportunidades de estudio, el maltrato en sus empleos, por eso no están solas; están juntas sufriendo un mismo mal, llamado pobreza.

¿Y que se hace por ellas? Dejarlas en el olvido, crear leyes antiterroristas para que el poder se asegure el orden según ellos, porque ahora es delito protestar por los básicos derechos del salvadoreño y de la salvadoreña. La injusticia es la que provoca la ruptura de las familias al hacer que sus miembros se fuguen hacia otros horizontes en busca de nuevas oportunidades que les den la opción de salir adelante. Pero que ironía el remedio es peor que el mal: drogas, prostitución, delincuencia juvenil, todo producto de un mal sistema generador de pobreza material.

Nuestro deber como seres que conformamos este pueblo sufrido pero que es combativo, que viene luchando desde hace más de 500 años, desde que el extranjero se plantó en nuestra tierra para robar nuestras riquezas y que nos obligo a tener solo lo que a ellos se les antojo que poseyéramos; es seguir de pie luchando tomados de la mano y empujando hacia delante por un cambio radical pero justo por empleos dignos, por salarios dignos para todos y todas, porque las obras que se construyan en el país sean en beneficio de todos y no de unos pocos que se embolsan el dinero del pueblo y con ello empeñan nuestras vidas y venden el futuro de nuestros hijos, por obras que no destruyan el medio ambiente y proyectos que no saquen de sus tierras a los campesinos, por TLCs que no sean abusivos a nuestra economía nacional. Por luchar contra la piratería del gobierno que nos asalta todos, y no por aquella que solo busca el sustento de sus hijos…

Autor: El Caballero Errante.

 
 
   
 
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